La falta de compromiso…

21 de Noviembre de 2014

En el mundo moderno los hábitos de consumo modelan nuestros sentimientos y también nuestra forma de vincularnos. El sociólogo Zygmunt Baumann analiza en su libro “El amor líquido” la desesperación de hombres y mujeres por relacionarse, pero señala la desconfianza todo el tiempo del “estar relacionados” y particularmente de la posibilidad de estarlo para siempre…porque significaría la imposibilidad de
conocer gente nueva.

Las relaciones son un terreno ambivalente: al comprometerse uno, le cerraría la puerta a otras posibilidades amorosas que podrían ser más satisfactorias. Pareciera que para relacionarse fuera mejor mantenerse ” a distancia.” Las relaciones son virtuales a la medida de la modernidad líquida (Z. Bauman nombra de este modo una época que se caracteriza por lo efímero en diversas areas de la vida: el trabajo, el amor, las relaciones afectivas en general, los objetos de consumo, igual que el líquido, todo se nos escurre de las manos) Él compara la solidez de los afectos de antes con lo efímeros que son hoy,
y los compara con los líquidos.

El amor es un impulso creativo cargado de riesgos, una incógnita…”Amar” es abrirse a esa incertidumbre, pero esta sociedad de consumo busca resultados que no requieran de esfuerzos prolongados. Amor y deseo tienen propósitos opuestos, el amor nutre, proteje, contiene; el Deseo posee, consume y descarta.
Desde el Deseo todo se evalúa, sobre todo en términos de pérdidas (tiempo, dinero, bienes compartidos). La moderna “razón líquida” ve opresión en los compromisos duraderos, se niega a establecer lazos. Las relaciones humanas se tornan descartables, porque han sido reemplazadas por conexiones virtuales que protegen de todo compromiso. Sin embargo, no todos adoptan esta forma de vinculación, o lo hacen solo por un cierto tiempo.
Existen muchas personas que prefieren las relaciones sólidas, que apuntan a la estabilidad, que prefieren la proyección a futuro, que apuntan a formar una familia, que solo de esta forma se sienten felices, protegidos, amados, seguros, nutridos. Estas son las personas que, al no encajar en la estructura actual de vinculación, recurren al servicio de la consultora, donde se encuentran con otras personas que comparten esos mismos ideales.
La sociedad va cambiando y los valores van cambiando, el individualismo y el materialismo son dos de ellos que hace algunos años no pesaban y hoy, parecen ser junto a la exacerbación de la importancia de la imagen los valores predominantes, que van los tres en contra de la formación de la pareja en el sentido tradicional, porque ponen siempre en primer lugar los intereses particulares , ponen la energía o libido en si mismos, son más egocéntricos, hasta diría casi narcisistas y por ello mismo “no pueden ver al otro”. Y para poder ver al otro es necesario quitar la atención de sí mismo.
A pesar de estos cambios, siempre vamos a encontrar gente que busca la solidez de las relaciones, que no acepta vivir haciendo “zapping” y que no se manejan del mismo modo que aquellos que transformaron a las personas en “bienes de consumo” (que usan un cierto tiempo y que después reemplazan por otros o descartan).
Hace algún tiempo he leido en un diario un comentario que me pareció muy gráfico en el que comentaban que de una sociedad con valores sólidos se pasó a una que los tenía líquidos y quizás lleguen a ser gaseosos, pero que al igual que en el tubo de ensayo en el fondo queda un sedimento sólido, que después de todo este proceso de transformación podría dar origen a la nueva sociedad.
Margarita Baumann

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